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miércoles, 24 de diciembre de 2008

Guía para Erasmus en Cardiff (Gales)

El principal objetivo de este blog, cuando lo creamos, era ir contando nuestra experiencia Erasmus al tiempo que la vivíamos. Apenas lo hicimos, por holgazanería y porque la vida es tan intensa en esos pocos meses, que para ese tipo de cosas o no tienes tiempo o se te pasan.

Para que este blog, al menos, sea de alguna utilidad, he decidido hacer una pequeña guía para todo aquel que se quiera ir de Erasmus a Cardiff, a Gales o al Reino Unido. A mí, personalmente, me hubiera gustado tenerla y me habría resultado de gran ayuda. Aquí os dejo los consejos que han surgido de mi experiencia, que no tienen porqué ser los mejores. Pero, ante todo, mi principal consejo es que no os ajustéis ni a los consejos ni a las guías. Improvisad. Los viajes planeados a última hora y las actividades o las fiestas que surgen de repente son las mejores.


Lo básico: cómo llegar

A Cardiff hay pocos vuelos directos y son caros. Easyjet y varias compañías vuelan a Bristol, que está a 40 minutos en tren de Cardiff. Lo normal es volar allí, coger el bus hasta la estación de tren y, desde allí, irte a Cardiff. Importante: no voléis de noche, porque la estación de tren cierra y es posible que tengáis que dormir en la calle o pillar un taxi hasta Cardiff, que son 80 libras (120 eurazos).

También puedes volar a Londres y luego coger un bus o un tren a Cardiff. Esto os llevará más horas y, probablemente, será más caro. Aún así, hay una opción bastante barata que es coger un bus con la compañía Megabus, que cuesta sólo seis o diez libras. El problema es ir desde el aeropuerto hasta la estación en la que tienes que coger ese bus, que es la Victoria Coach Station.


Lo que más te importará antes de ir: el alojamiento

Las zonas en las que vivir:

Si vais a estudiar en Cardiff University, la mejor zona para vivir es Cathays, porque está justo al lado, pegada al centro y llena de estudiantes.

Si, como nosotros, estudiáis en la UWIC (campus de Cyncoed), os recomiendo Roath, especialmente la zona más pegada a Roath Park, que es preciosa, aunque esté algo más lejos de los supermercados. La zona de compras es Albany Road. Cualquier casa alrededor de esa calle os viene bien. Está a cinco minutos en bus de la universidad, tienes todo lo que necesitas y el centro está también a cinco minutos en bus o una libra por cabeza en taxi (tampoco pasa nada por andar 20 minutillos).

Si estudiáis en la Universidad de Glamorgan o en el campus de Llandaf de la UWIC, lo que mejor os viene es la zona que llaman Canton. Para el campus de Howard Gardens de la UWIC, lo mejor es algo cercano a Albany Road o City Road. Para cualquier otro campus, no sabría deciros, pero no pilléis nada que esté muy lejos del centro ni de lugares de compras. Os podéis morir si tenéis que andar cinco kilómetros cargados de bolsas o de vuelta a casa después de una noche de fiesta.

Cómo conseguir alojamiento:

Si querías vivir en un piso de estudiantes, mala suerte. No existen. Lo que hay son casas (más bien casones porque son enormes) de estudiantes y también residencias. Os recomiendo las casas, porque tienes más libertad, porque algunas son muy chulas y porque son más baratas.

Para conseguir una habitación en una casa de estudiantes (cuestan alrededor de 200 libras al mes, en algunos sitios más, en otros menos), lo mejor es contactar antes con una agencia que se dedica especialmente a eso. Hay dos que os recomiendo: Keylet (es la que más tiene) y 2let2 (está al lado de Keylet y trabajan rápido, pero a nosotros se nos quedaron con la fianza).

Mi consejo: contactad con ellos desde España (los dos tienen página web) para decirles que vais a ir y que queréis que os enseñen habitaciones. Coged una pensión, un Bed and Breakfast o un hotel barato para los dos o tres primeros días. Id allí, que os enseñen habitaciones y será difícil que en menos de tres días no estéis ya viviendo en ella.


Las clases en la universidad

Ante todo, vayáis a la de Cardiff, a la UWIC o a la de Glamorgan, no penséis que va a ser difícil. En la primera y en la tercera dicen que es un poco más complicado, porque te mandan más trabajo a diario. Pero en las tres, el nivel es asequible. El sistema inglés es muy similar al del plan de Bolonia. Se supone que la mayor parte del trabajo lo debes hacer en casa, pero luego, aunque lo hagas todo a última hora, no suele haber problema.

En la UWIC, ya os digo que no vais a suspender, salvo que no vayáis a clase. Allí el sistema consiste en que cada asignatura tiene dos clases semanales: una es una lección del profesor y otra es un seminario que cada semana hace un alumno sobre un tema y el resto simplemente tienen que debatir sobre ese tema (vamos, les hacen dar su opinión sobre cosas de las que no tienen ni idea y por eso, aunque la mayoría son unos ignorantes, se creen que saben mucho). Si te lo curras un poco, no tendrás problema para ser el mejor de la clase, especialmente en las asignaturas de primer y segundo año.


La vida en Cardiff

Cardiff es una ciudad pequeña, pero que tiene de todo. Es un sitio agradable en el que vivir. Es bonito (tampoco es que sea Edimburgo, pero desde luego es una ciudad coqueta) y tiene bastante vida. Hay unos 30.000 estudiantes y, cuando no es periodo de vacaciones, la ciudad tiene un buen ambiente de gente joven.

- Transporte: Puedes ir a cualquier sitio andando y en bus te pones en cualquier parte en cinco minutos. Te puedes sacar un abono de estudiante por 200 libras para todo el año, pero, en mi opinión, no vale la pena. Siempre depende de lo que vayas a usar el bus, pero pagar un taxi entre cuatro es más barato y sacarte un bono diario de autobús cuando sepas que lo vas a coger varias veces son mejores opciones. Cualquier cosa me parece mejor que dejarte 300 eurazos en un bono que, a lo mejor, luego no vas a aprovechar.

- Gentes: Lo mejor de tu experiencia Erasmus va a ser conocer y compartir un año entero con gente de otras partes de Europa. Sobre todo, si vas a la UWIC, te lo pasarás genial, porque el número de Erasmus es muy reducido (unas 25-30 personas) y os creáis un grupo muy majo con el que salir y hacer de todo. Los ingleses no son la gente más amigable del mundo (tened cuidado los sábados con la gente que viene del pueblo, te pueden crear más de un problema si ven que eres extranjero), pero puedes dar con algunos, de mentalidad más abierta, con los que entablar amistad. Mi consejo: si vais a las universidades de Cardiff o Glamorgan no os juntéis con demasiada gente española, aprenderéis mucho menos inglés y tendréis menos casas que visitar al año siguiente alrededor del mundo.

- Los horarios: Os tendréis que acostumbrar al estilo de vida de allí, aunque no hace falta que os transforméis del todo en británicos. Ellos comen sobre las 12 o la una y cenan a las seis de la tarde. Nosotros no lo hacíamos porque a las 12 no teníamos hambre y a las seis de la tarde tampoco. Pero es mejor que os intentéis ajustar a ello, más que nada por si luego vais a salir. La gente allí empieza a salir a las nueve o las diez y la mayoría de sitios cierran a las dos o las tres. Los escasos sitios que cierran más tarde suelen ser más caros.


Lo importante: la fiesta

Antes de nada, debéis saber que, para los estudiantes, lo lógico es salir durante la semana. Cada día, de lunes a viernes, hay fiesta del estudiante en un sitio distinto y los locales están a rebosar. El fin de semana llega la gente de fuera, todo es el triple de caro, es más difícil entrar en los sitios y es casi imposible encontrar taxis para volver a casa. Aún así, hay algunos sitios a los que se puede ir tranquilamente un viernes o un sábado.

Por cierto, como ya he dicho, la gente empieza a salir a las nueve o las diez y los locales cierran a las dos la mayoría, a las tres unos cuantos y a las cuatro, las cinco o las seis muy pocos. Lo mejor, como la bebida es tan cara, es quedar con los amigos primero para beber en casa y echar unas risas. A las 10.30 u 11 te pones en marcha hacia el centro de la ciudad y entrarás en los sitios sin problema. En algunos, eso sí, habrá mucha cola los días que sea la fiesta del estudiante.

Estos son los principales lugares por los que irse de parranda:

- Oceana: Es, probablemente, el sitio más significativo para salir. Es el único que, vayas el día que vayas, está lleno. La bebida es barata (en comparación con el resto de sitios, claro) y tiene dos salas para elegir: una con música disco (ponen clásicos y te lo pasas bien, te echas unas risas) y la otra con hits, éxitos del momento y algo de house.

- Tiger Tiger: Es similar a Oceana, con la diferencia de que se llena sólo unos días en concreto y, el resto, es bastante aburrido. Tiene tres salas, pero no siempre están abiertas. A comienzos de curso está muy bien porque hacen un montón de fiestas para estudiantes. La música es la que suene en la MTV en ese momento, aunque tiene salas que son más de house.

- Philarmonic: Es medio bar, medio discoteca, pero está genial para tomar las primeras copas o, incluso, quedarse ahí toda la noche si hay gente. Las copas son baratas, la música es divertida y para los fines de semana, cuando todo está lleno y es caro, es una buena opción.

- Welsh Club (también conocido como Clwb Ifor Bach): Personalmente, es mi favorito. Tiene tres pisos y en cada uno ponen música distinta, por lo que puedes escoger el que más te guste. Abajo suelen hacer conciertos y poner clásicos del rock y arriba es más de hits (el del medio no sabría definirlo). Es relativamente barato y para el fin de semana es una buena opción.

- Liquid: Es lo más caro de Cardiff, pero tienen un día del estudiante, el martes, que es todo más asequible y está bastante bien. De música, lo típico: los hits del momento y algo de house.

- Metro’s: Es una discoteca de rock y heavy. Va gente un tanto rara y huele muy muy mal. Con todo, dicen que los miércoles está bien, porque es el día del estudiante (yo sólo lo probé un viernes: estaba vacío y olía a pis).

- Rizza y el que está al lado, no me acuerdo del nombre: Son la misma mierda, pero son los sitios en los que más se liga. Hay mucha borracha galesa.

- Buffalo’s: Es un bar chulísimo en el que hacen cosas alternativas, como visionados de películas, documentales o actuaciones. Por la noche, en la parte de arriba, hacen sesiones de música electrónica, house, oldies,… depende del día. Está muy bien, y los cócteles están buenísimos, pero es muy caro.

- Ten Feet Tall: Pertenece a los dueños de Buffalo’s. Es un sitio muy nuevo, alternativo y con música chula (indie, rock, a veces hasta clásicos). Si no fuera tan caro y fuera un poco más grande, sería de los mejores sitios para salir.

- Revolution: Cuando abrió no estaba tan mal pero, ahora, para mi gusto, es una mierda. El sitio es enorme, por lo que suele estar vacío, pero aún así te tienes que comer una cola de una hora para entrar. Parece ser que el hecho de tener cien personas esperando en la puerta da prestigio. La música es la típica de las discotecas inglesas (lo que esté de moda en ese momento) y el ambiente, tampoco es nada diferente.

- Walkabout: Los jueves se llena hasta la bandera y llega a ser un poco agobiante. No está mal. La música es la típica para sitios de estudiantes y, al igual que en Rizza, suele haber mucha guarra.

- El resto: El Zinc está lleno de bandas de negros y sudamericanos que están casi siempre a leches, pero tiene de bueno que por la semana es de los sitios que más tarde cierra. El Square es grande y es gratis, por lo que es una buena opción cuando el resto de sitios ya están llenos. Los locales de música retro de Sant Mary Street ni los piséis. El Fantasy es nuestra gran cuenta pendiente, porque nunca fuimos (es el bar de tetas, jaja). El Aqua dicen que no está mal (yo no he ido). Lloyd’s Bar es un sitio muy bueno para tomar las primeras copas o para salir en plan tranquilo. En La Tasca te echas unas risas si te arrancas a bailar salsa y hay muchos españoles (no comáis allí, es carísimo).


Otras actividades en la ciudad

En Cardiff, la verdad, no hay mucho que ver. Si te informas bien hay muchos conciertos, obras de teatro y bares en los que sale gente al escenario a improvisar. Pero, por lo demás, los únicos sitios de interés cultural que hay son el Castillo, el Millenium Stadium (no os vayáis sin ver allí un partido de rugby) y Cardiff Bay. En un día ya lo has visto todo. La ciudad, en sí, es bonita, pero por lo que más os va a gustar es por el estilo de vida (el del Erasmus) que vais a llevar allí: quedar un día sí y otro también con vuestros amigos Erasmus, iros a echar un partido de fútbol a Roath Park o de basket a Howard Gardens, viajar a cualquier parte del país cuando te apetezca, montar fiestas en casa,…

Una recomendación: durante el Seis Naciones de rugby, id a ver un partido a un bar típico del centro, es impresionante cómo lo viven. Eso sí, no os metáis en los dos o tres que están justo enfrente del estadio, que son como las Herriko Tabernas vascas: están llenos de independentistas galeses que te pueden crear algún problema si ven que eres extranjero.


A dónde viajar

Estando en Cardiff, hay un montón de sitios cercanos a la ciudad que no se pueden dejar de visitar y que están muy bien para pasar un fin de semana o, incluso, un solo día:

- Tenby: id, sí o sí. Es un pueblecito costero, que está a unas dos horas y media en tren desde Cardiff. Es pequeño, pero está muy bien para pasar una noche allí. Es precioso y, si pilláis un día soleado, os lo pasaréis genial en la playa. Además, por la noche hay varios sitios en los que tomar unas cervezas, karaoke y, si no recuerdo mal, una discoteca.

- Swansea: No está mal para pasar un día o dos. Está muy cerca de Cardiff y podéis ir por la mañana y regresar por la noche. Dicen que hay una playa cercana que está muy chula (yo no la conocí). La ciudad en sí no es que sea una maravilla, pero tiene bastante vida. Si os quedáis una noche allí, seguro que hay un montón de sitios para salir que están bien (nosotros sólo fuimos un día, pero había vimos que había muchos bares y discotecas alternativos y varios conciertos).

- Bath: Es una ciudad romana, pequeña, pero muy bonita. Se ve en un día y está como a una hora en tren desde Cardiff. Es una buena opción para un viernes que no tengas clase, por ejemplo. Te la recorres entera andando, ves los edificios (que algunos están muy chulos), puedes entrar en algún museo, en la basílica o en las ruinas romanas,… y luego ya a enjarrillarte y disfrutar de la cultura de bar hasta la hora de volver.

- Bristol: Sólo fuimos para coger el avión, pero dicen que está bastante bien. Yo, de lo poco que vi, no me llamó la atención nada.

- North Wales (Norte de Gales): No he estado, pero es chulísimo (no os lo enseñaron en fotos gente que fue). Lo mejor es alquilar un coche (en transporte público es casi imposible conocerlo bien) e iros allí entre unos cuantos, sin haber reservado nada, a la aventura, a ver acantilados y lugares recónditos (lo mismo os digo para Tenby).

- Hay-on-Wye: Es la excursión típica para hacer con la universidad. Os llevarán seguro. Es un pueblecito de unos 1.500 habitantes, que tiene 38 librerías y el festival de libros más famoso del mundo. Es muy curioso, en las librerías puedes encontrar cosas extrañísimas y está bien para ir un día allí, volver pronto y luego irte de fiesta.

Más allá de los sitios cercanos a Cardiff, evidentemente, el Reino Unido tiene un gran número de lugares que visitar. Nosotros no estuvimos en todos pero, de los que vimos, os recomiendo algunos:

- Escocia: No os vayáis de Gran Bretaña sin ir a Edimburgo. Es guapísimo. Es muy barato alquilar un coche para cinco días entre cuatro o cinco personas y hacerte un tour. En otro tipo de transporte, te saldrá carísimo. Os recomiendo pasar un par de noches en Edimburgo (si os alojáis en el Castle Rock Hostel os vais a enamorar) y, por el camino de ida y de vuelta, visitad Lancaster o Manchester. Desde luego, por muy bien que os hablen de esta ciudad, no vayáis a Blackpool. Es un antro, una especie de Las Vegas derruido, en mal estado y desierto si no es julio o agosto. A los británicos les encanta, pero porque son eso, británicos.

- Liverpool: Es un viaje que os da para pasarlo genial tres o cuatro días. Tiene varios sitios de interés, The Cavern (el local en el que tocaban los Beatles, aunque éste es una reconstrucción) es la leche y el ambiente nocturno está bien. Eso sí, no os alojéis en la zona de Anfield, donde el estadio del Liverpool. Es peligrosa y está muy lejos del centro.

- Londres: Los billetes son baratísimos con Megabus, por lo que, si te apetece, incluso puedes ir y volver en el día. Londres es Londres y será difícil que no os guste. Eso sí, es lo más caro de todo el país. Si os vais a quedar allí unos días, informaos bien, preguntad a amigos e intentad que os sajen lo menos posible.

- Oxford: Está muy bien para pasar un par de días. Los edificios de la universidad están por toda la ciudad y son una pasada. El ambiente nocturno está bien y hay variedad: puedes ir a bares a tomar una cerveza y charlar (la gente, la verdad, hasta tiene pinta de culta, incluso pese a ser ingleses) o a discotecas.

- Sur de Inglaterra: No hemos ido, pero la gente habla bastante bien de sitios como Bournemouth o Brighton. Por lo que tengo entendido, son sitios de veraneo, por lo que si vais en invierno a lo mejor, como nos pasó a nosotros con Blackpool, os lleváis una gran decepción.

En resumen

Hagáis lo que hagáis, vuestro año Erasmus va a ser una experiencia inolvidable. Sobre todo si improvisáis y hacéis en cada momento lo que más os apetece. Decir, de repente, a la una de la madrugada, “Vámonos de fiesta”, cuando sabes que casi todos los sitios cierran a las dos, puede convertirse en una noche tremenda. O también, por ejemplo, decidir hacer un viaje la misma noche antes de partir, sin tener hotel ni billete de tren. Las cosas que no te esperas que sucedan suelen ser las mejores.

jueves, 24 de abril de 2008

Los puntos sobre las íes

Pues nada. Que he estado releyendo la última entrada que escribí y, aunque el blog ya está bastante muerto, me veo en la obligación de aclarar ciertas cosas. Para empezar, nuestros compañeros de piso no son majísimos. Taela es bastante agradable, aunque tiene sus cosas, pero los gavachos son unos putos franceses retrasados. Miento. Uno de ellos es buen chico, pero se resguarda en el otro y se contagia de su severa estupidez. No entienden que no es normal poner música o una película a todo volumen a altas horas de la madrugada, no entienden que coger sistemáticamente todo lo que no es tuyo es robar y no son capaces de dar la cara cuando hacen algo mal, simplemente mienten.

Más cosas que aclarar. Cardiff está bien. Es una ciudad agradable, en la que se pueden hacer bastantes cosas y tiene muchas posibilidades para pasártelo bien. Ahora, no recomiendo a nadie salir por aquí un sábado. Es el día en el que llegan las chicas de pueblo y les da por vacilar a todo el que se le pone por delante, especialmente si eres extranjero. Te puedes ganar una paliza si les dices algo, porque no les cuesta nada ir a donde una pandilla de tíos y decirles que les has tocado el culo o cualquier otra cosa, con tal que te den un escarmiento (conocemos gente a la que le ha pasado).

Ahora bien, eso es sólo los sábados. El resto de los días te topas con gente majísima, chicas que van con muy poca ropa y borrachos que se hacen tus mejores amigos en cinco segundos. ¿Y a qué se debe este comportamiento tan amistoso? Probablemente tenga algo que ver con el hecho de que los británicos, en general, son bastante retrasados. Quizás quede bastante indecoroso utilizar esta palabra, pero la única otra que les haría justicia es “limitados” y es prácticamente lo mismo.

Pues sí, basta pasar unas cuantas horas en una universidad británica para darte cuenta de que, pese a que normalmente el sistema de educación español sea considerado indeficiente, le da mil vueltas al de la pérfida Albion. Aquí los chavales llegan a la universidad sin tener ni idea de nada, ni una mínima cultura general, más allá de las cuatro chorradas que saben de su país. Para más inri, cuando llegan a la supuesta cuna del saber, les apremian por dar su opinión sobre cualquier tema, cuando no saben nada de nada. Sí, así es, las clases en Gran Bretaña se basan en dar tu opinión sobre temas de los que no tienes ni idea y luego irte para casa. Así se entiende que los británicos piensen que saben de todo cuando, en realidad, no tienen ni puta idea.

Bien, seguimos. Parece mentira comprobar cómo en uno de los países más respetados (en todos los sentidos) de Europa cualquiera puede ser profesor de universidad. En serio. Nos hemos encontrado con los personajes más pintorescos. Desde auténticos ignorantes a personas que tienen cierta idea en una materia muy concreta pero que no saben nada de ninguna otra (pasando por gente que por no saber no sabe ni cuándo tiene que ir a clase o dónde guarda sus notas). No exagero. Algunos buenos los hay, pero cualquiera puede ser profesor en Gran Bretaña. Sólo tiene que tener un poco de labia para que parezca que posee ciertos conocimientos. Los alumnos se quedarán con la boca abierta.

Puede que todo esto parezca un poco exagerado. Juro que no lo es. Más pruebas: en ocho meses que llevamos aquí, no hemos dedicado más de un día a trabajos que se supone que deberíamos hacer durante varias semanas y después de leer varios libros sobre la materia. Bien, pues en todos esos trabajos hemos sacado más nota que los otros alumnos. Y no es por que seamos Erasmus y nos lo pongan más fácil. ¡Es que realmente eran mejores! Es impresionante ver los trabajos o las presentaciones de los alumnos locales (salvo las que están hechas por gente de los últimos cursos). Parecen hechas por niños de siete años. Y, lógicamente, luego llega un alemán, un belga, un español o quien sea y los profesores se quedan anonadados. Claro que siempre está el típico profesor que no soporta que los extranjeros saquen más nota que los locales y te califica por debajo aunque no lo merezcas.

Bien. Creo que ya me he desahogado del todo. Ahora he de decir que, amén de todo lo citado en las líneas superiores, esto es el paraíso. ¿Y cómo no va a serlo? Pasar un año en el extranjero, conocer a un montón de gente adorable, no pegar un palo al agua, asistir a clase lo justo, pasarte el día de fiesta o en actividades de ocio, visitar lugares preciosos y, además, tener tiempo para aprender a tocar la guitarra. No se puede pedir más. Realmente recomiendo la experiencia Erasmus. Es algo inolvidable. Lástima que nos haya vuelto tan vagos como para no escribir asiduamente nuestras peripecias en el blog. Quién sabe. Tal vez un día nos dé por contarlas todas. O casi todas.

Besos y abrazos,

Ales

jueves, 18 de octubre de 2007

Viaje a la pérfida Albión (1)

Día 1 (noche) - ¿Y mi maleta?

“A ti te tenía que pasar, Carlos”. Ese fue el primer pensamiento que cruzó mi cabeza, y que posteriormente sería reproducido por amigos y compañeros de la universidad, cuando los cabrones de Aer Arann me perdieron el equipaje.

¿Y cómo fue esto? Pues mirad: yo facturé el equipaje para que fuera a Cardiff directamente, para así no tener que volver a facturarlo en Dublín, donde hacía escala. Hasta la capital irlandesa volé con Iberia, y desde allí hasta Cardiff cubrí el recorrido con un infame e irrisorio bimotor de hélice más estrecho que un autobús interurbano, propiedad de la ignominiosa Aer Arann. Parece ser que, mientras yo, feliz, leía un libro de Noam Chomsky y tomaba una Coca-Cola de 25cl por la que me había soplado una libra en mi asiento, mi equipaje se quedaba en Dublín.

Así que ahí estaba yo, hablando con una mujer danesa a cargo de la oficina de reclamaciones, contándole mi vida y obra, y la terrible desgracia a la que me habían condenado los de Aer Arann. Llamo a mi madre y le cuento el panorama, y luego hago lo mismo con Luismi. “Si es que, ¿para qué vienes, friki? Siempre te tiene que pasar algo.” Dejo a la amable danesa en paz después de que me entregase una colección de impresos de reclamación y prometerme que harían lo que estuviera en su mano. Sólo con mi equipaje de mano y con mi ropa sudada me dirijo hacia la estación de autobuses, donde uno me llevará hasta la Cardiff Central Station, lugar de reunión con mis antiguos camaradas. Hora local: 22.00 horas aproximadamente.

Un policía me dijo que mi autobús tardaría en llegar aproximadamente 40 minutos. Consideré en ese momento más adecuado para mi salud y mi nervios dejarme más de 20 libras en un taxi hasta la CCS. Minutos después de agradable conversación con el taxista (escocés, por cierto, pero se le entendía bien), llegué a la estación, y poco después, se produjo el feliz reencuentro con Luismi, Ales y Tudelau, que había llegado horas antes que yo.

Con lo puesto, cenamos en un Subway y luego nos fuimos a un bar, el Billabong, un sitio agradable donde tomarte una pinta de cerveza rubia o lager. Tras unos minutos de charla en los que les puse al día con lo ocurrido durante su mes de ausencia, la pifia con mis maletas y otros asuntos, apareció Steffi, una chica alemana que ha hecho buenas migas con Ales y Luismi. Es agradable y simpática. Tiene cara típicamente sajona, lleva gafas y calza unas rastas en la cabeza que Tudelau juzgó como bien elaboradas y cuidadas. Terminó cayéndome bien.

Nos despedimos de Steffi, y nos vamos a casa de los mangurrianes, el número 29 de Boverton St. Conocemos a Pierre y a Julienn, los dos compañeros franceses con los que viven, gilipollas y majete respectivamente. Taela, la otra compañera, está enferma y durmiendo, cosa que nosotros haríamos en breve.

Día 2 (mañana) – Una universidad bien UWICada

El ladillo es un chiste tan estúpido que ni siquiera me ha hecho gracia a mí cuando lo he escrito, pero ahí queda. Tras levantarnos bien tarde y yo vestirme con una amalgama de la ropa de Luismi y lo que quedaba sin sudar de la mía (los vaqueros, básicamente), acompañamos a la universidad a los señores Erasmus y, mientras ellos dan dos horas de clase, Tudelau y yo charlamos en la pequeña cafetería de la universidad.

Ales ya describió la universidad en este blog en uno de los primeros artículos, así que yo simplemente diré que es la leche. A mí, por lo menos, me pareció fantástica, Tudelau estaba un poco más desencantada.

Cuando volvimos a casa por fin conocimos a Taela, la dueña de la habitación más grande de la casa y una chica que trata de poner un poco de orden británico (es de Bristol) en la jungla de roña que han creado los otros cuatro chavales mediterráneos.

¿Planes para la tarde? Luismi y Ales nos comunican que nos han metido a destrangis en un acto para Erasmus. Pero esto lo relataré en otro post, amigos.

Salud.

sábado, 6 de octubre de 2007

“Aplástate aquí que estoy, ahora mismo, agustísimo”

Esta frase del difunto José Luis Cantero, el Fary, resume a la perfección nuestro estado emocional actual. Antes de explicar el por qué, os pido disculpas por el largo periodo sin escribir en el blog (desde nuestra exitosa primera entrada). Tenemos un motivo. Habíamos hecho un vídeo muy chanante en el que os enseñábamos nuestro barrio y nuestra casa, pero como me olvidé el cd de instalación de la cámara en España, no podíamos colgarlo. Hemos estado esperando a que nos llegara el cd, que mi amada madre se ha molestado en enviarnos. Sin embargo, cuando Mr. Postman (el cartero) pasó a dejárnoslo, no estabamos en casa. Así que hoy nos hemos pegado una caminata de una hora (creíamos que estaba más cerca, pero los mapas engañan) para ir a la oficina postal, que no está en Cardiff, si no en un pueblo cercano y, pese a llegar tres minutos antes de la hora de cierre, los eficientes empleados públicos galeses ya habían colgado el cartel de “Closed”. Por ello, me he decidido a volver a escribir en el blog, a la espera de poder mostraros la citada grabación.


Bien, como he mencionado más arriba, parafraseando al Fary, estamos agustísimo en la capital de Gales (por cierto, tenéis que ver el vídeo del que hemos sacado esta frase, es ultrachanante: http://youtube.com/watch?v=WosrUnjb2UQ) Tenemos una casa enorme (ya la veréis), en la que vivimos con dos franceses y una chica británica, todos majísimos. Estamos haciendo un montón de amigos de todas las nacionalidades (hará unas dos semanas hicimos una fiesta en casa y se juntaron unas 50 personas) y nos lo pasamos genial. Además, las clases en las que nos hemos matriculado son interesantísimas, nos motivan bastante y creo que vamos a sacar la mayoría de ellas con nota (aparte de que aprobar en una universidad británica no parece nada difícil).


Pero bueno, vamos a lo interesante, a aquello que os motivará a la mayoría de los que os habéis comprometido a reservar el billete de avión definitivamente y visitarnos: la fiesta. La fiesta de Cardiff es un tanto distinta a la española. Para empezar, aquí se sale absolutamente todos los días de la semana. Hay unos 40.000 estudiantes en la ciudad y, como hay pocas horas de clase y tampoco hay que estudiar mucho, los galeses salen casi todos los días. No sé cómo se lo pueden permitir, porque la verdad es que no es nada barato. Aunque el alcohol no es comparativamente tan caro como otras cosas, una copa doble (que se correspondería a una normal en España) te cuesta cinco euros en los sitios más baratos (salvo que vayas a una fiesta de estudiantes en las que hacen ofertas). Eso sí, el vodka no es vodka, es vodkater, no hay ron negro, sólo blanco, y los sitios cierran como mucho a las cuatro (también es verdad que se sale antes).


Aún así, ya sea en casa o fuera, nos pegamos unas fiestas bastante majas con bastante frecuencia. Las timbas de póker en nuestra casa se están haciendo famosas en todo Cardiff y nuestra capacidad para animar el cotarro provoca que todos requieran la presencia de los Spanish cada vez que quedamos los Erasmus de nuestra universidad. Algunos se han quedado asombrados de nuestras proezas, tales como “mañana tengo siete horas de clase pero aguanto de fiesta hasta las mil y con un pedo serio” o “si apuesto que corro completamente desnudo por la calle y pierdo, lo hago” (se ve mal y apenas se distingue la figura de Luismi, pero conseguí grabarlo para que quede constancia de ello).

Contaros más cosas ya sería excederme demasiado en la extensión y, probablemente, aburriros. Así que os dejo hasta la próxima entrada. He puesto algunas fotos de Cardiff para que veais lo bonito que es y os animéis todavía más a venir. Ayer fuimos a ver la Bahía y es una pasada. Espero que os vaya muy bien a todos en el siempre difícil regreso a las aulas de la UFV. Y a las de Roma, ojalá os lo estéis pasando tan bien como nosotros. Ya nos contaréis.

Besos y abrazos,

Ales

jueves, 20 de septiembre de 2007

¡Cardiff, allá voy!

Anoche adquirí por Internet, tras un trámite bastante farragoso, los billetes para ir a Cardiff del 10 al 16 de octubre. Mi vuelo hace escala en Dublín, así que es posible que allí me encuentre con Tudelau, que casualmente pasa unos días en la ciudad.

Ya está todo listo. Siguiente parada, Dublín. Y luego, Cardiff. ¡Allá voy!

Un saludo,

Carlos

sábado, 8 de septiembre de 2007

Historia de un desembarco accidentado

Ales: Primero hemos de pedir disculpas por la extensión de esta entrada. Sé que los textos largos acaban resultando pesados y aburridos. Pero éste, creedme, merece la pena leerlo. Nuestra llegada a Cardiff no tiene ningún desperdicio. Luismi contará unas partes y yo otras, ya que, como veréis, vivimos distintas experiencias pese a que en principio viajábamos juntos.

Comencemos por el principio de los tiempos. El día antes de partir reservé un ‘Bed and Breakfast’ a última hora y sin fijarme mucho. Le dije a Luismi el nombre de la pensión y al rato me llamó: “tío, has reservado una pensión gay”. Efectivamente y sí, como diría Marlo Brando. Se trataba del ‘Ty Rosa Gay Bed and Breakfast’, en cuya página web describían como “el lugar más confortable de Cardiff y además… ¡Gay!” y que además estaba regentado por unos tales Paul y Stuart, al que, según su página web, podíamos llamar “Miss Judy”.

Tras el descojone, perdón, la risa, emprendimos el viaje. Como ha escrito Carlos en anteriores artículos, una recua de incondicionales nos despidieron en Barajas. Tomamos el vuelo a Barcelona y allí tuvimos que esperar unas cuantas horas hasta poder facturar.

Con un poco de retraso facturamos y nos dirijimos al control policial. Aquí viene lo gordo. Por alguna extraña razón, en Barcelona la alarma pita simplemente porque sí, aunque no lleves nada que la haga saltar. Yo pasé sin problemas, pero a Luismi le hicieron quitarse los zapatos y sacarse la tarjeta de crédito del bolsillo. La dejó en la bandeja junto al DNI y pudo pasar. Pero, al ir a recoger todo de la bandeja, algo falló: “tío, ¿y mi DNI?”. Le habían robado eso y la tarjeta de crédito (tuvo que ser o un moro o un islandés porque eran las únicas personas que había cerca de nosotros).

Tras una hora buscando por todos lados y ya con un bajón enorme, nos dirigimos a la comisaría. Estaba cerrada. Llamamos y nos dicen que enviarán a alguien. Decidimos que yo me tengo que ir porque las maletas ya están en el avión, que estaba a punto de salir. Así que, con un profundo pesar, Luismi y yo nos despedimos con un abrazo, justo cuando llegan los policías. Y aquí comienza el relato de mi compañero de aventuras.

Noches de bohemia y de bajón

Luismi: Un bombín, un bote de colonia, otro de desodorante, un tapete para jugar a las cartas, fichas de póker, baraja francesa y 350 libras en el bolsillo. Un lote muy adecuado si lo que quieres es montarte una fiesta con los amigotes y luego irte de putas en Londres, pero totalmente inservible si lo que necesitas es conseguir un pasaporte de emergencia, un nuevo billete de avión a Cardiff y un sitio para pasar la noche en Barcelona. Con mis maletas facturadas, ningún sitio para cambiar de nuevo divisas, sin documentación y con la única compañía de un portátil sin batería la historia se planteaba complicada.

Vamos por partes. ¿Conseguir un pasaporte de emergencia? Los Mossos de Escuadra escuchan atónitos mi historia y me hacen una denuncia de robo, pero me dicen que será complicado que me hagan un pasaporte antes de un par de días. De todos modos cojo mi denuncia y me dirijo decidido a la oficina de la Policía Nacional en el aeropuerto. Allí se encuentra sacándose mocos un gentil y orondo agente de la autoridad llamado Juan, alias ‘Poppin Fresh’, alias ‘Peter Griffin’, alias ‘Carlos Ros’ cuya imagen con su grueso cinturón-funda para la pistola y la porra se asemeja a una imagen de Saturno con sus anillos.

Intentando repeler la fuerza gravitacional propia de Juan, le cuento la movida y tras una charla de aproximadamente 30 minutos me responde que si vuelvo a la oficina de los Mossos, consigo que modifiquen la denuncia para incluir que me han robado también el pasaporte y además obtengo un billete nuevo, probablemente a la mañana siguiente me den uno de urgencia en el acto pero que él no se encarga de hacer esas cosas, y menos a esas horas.

Tras una breve visita a los Mossos consigo lo que Juan me pedía, y me asegura que hará todo lo posible para que pueda volar mañana, pero que nada es seguro. Son las 00:30, estoy solo, desorientado, y mi camiseta desprende un intenso olor a Caldofrán. Ales ya debe estar sobrevolando Francia de camino al hotel de Miss Judy…

¿Y las maletas?

Ales: Con cara de estar en un entierro, llegué corriendo a la puerta de embarque. Estaban esperando por nosotros y les conté que me iba sólo. En el avión me senté al lado de una catalana que estaba bastante buena (pero que se quedó dormida nada más despegar) y delante de un niño completamente repelente, de los que provocan que haya gente a la que no le gustan los niños. Por si no estaba bastante cabreado con todo lo que había pasado, el jodido enano estuvo todo el vuelo (dos horas y media) pegando patadas y puñetados en la silla, gritando y quejándose de todo. ¿Por qué la madre fue incapaz de pegarle una tollina en la cepa de la oreja, una bofetada de padre, una ostia a rodabrazo? No lo sé. Era galesa.

Bajé del avión cargando con mi portátil y mi guitarra (bueno, la de Tudelau) y me fui a esperar mis maletas y las de Luismi. Sale la mía, pero, tras esperar un buen rato y salvar en plan Indiana Jones a un carrito que se había atascado en la cinta, ésta se quedó vacía. Hablo con el personal de seguridad y me explican, con un acento extraño (son galeses), que cuando un pasajero no coge el avión, lo normal es que saquen sus maletas. Es la una de la madrugada, las dos en España, y llamo a Luismi para contárselo.

La Ley de Murphy

Luismi: ¿Pasar la noche en Barcelona? No problem, tengo a mi amigo Luis, alias “El Rata”, alias “Raticate”, que vive en el barrio de Sarriá. Tras una breve y fatídica llamada descubro que mi colega está aún de vacaciones persiguiendo suecas en Cullera a lo Pajares y Esteso. Todo apunta a que tocará sobarla en el jodido aeropuerto, así que paso a intentar resolver otros asuntos.

¿Conseguir un billete para mañana que llegue a Cardiff? No problem. Llamo a Tudelau para que me lo saque por Internet dado que no tengo documentación y no puedo hacerlo por mi mismo en el aeropuerto. Tras conseguir que Tudelau se crea que no la estoy vacilando, ella descubre que no hay vuelos a Cardiff hasta dentro de dos días. Acto seguido me cago en la puta madre que parió a Paneque, a Benji Prise, Toi Pai Pai, el niño flipao de Bola de Dan, Topo Giggio y en especial a todo el personal del aeropuerto y a todos los habitantes del Reino Unido.

Tras una dramática conversación decidimos que mi destino será Bristol (Inglaterra), a unos 100 kilómetros de Cardiff. Para allá hay un vuelo a las 14:15, llegar después hasta la capital de Gales en bus, tren o similar con mi inglés de nivel bajo promete ser una aventura. Pero la contribución de Tude al éxito de esta misión imposible no acaba ahí, y consigue que una amiga suya de la misma Tudela, Leticia, me acoja en su casa de Barcelona por esa noche.

Después de eyacular, nuestra compañera vasca me dice que me dé mazo prisa porque ‘Leti’, a la que ya tuve la oportunidad de conocer en el desparrame de las fiestas tudelanas, tiene examen. Cojo toda mi mierda y salgo pitando a pillar un taxi. Una vez llegado al Barrio de Gracia y a punto de llamar al telefonillo de mi casa por una noche, suena mi móvil. Es mi madre, que me pregunta que tal el vuelo a Cardiff, a lo que como no podía ser de otra manera contesto que “de puta madre” pero que estoy muy ocupado buscando las maletas y que no puedo hablar mucho, que hace buen tiempo, hay muchos taxis, no se ha hecho largo el viaje y “nada más, un beso, que esto corre”.

Al llegar a mi ‘albergue’ Leti me tiene preparado un sofá debuti y me mima cual verdadera madre. Nos despedimos, se va a acostar, yo me quedo pensando en las cosas de las que tendré que ocuparme mañana. Estaba en mi mundo cuando llama Ales desde Cardiff. “Tus maletas están en algún lugar del Aeropuerto de Barcelona, me han dicho que si tú no embarcas, las maletas tampoco, así que también deberás intentar recuperarlas mañana.” Efectivamente, como es lógico, me cago en la puta. Veo un rato la tele, y me piro a sobar. Son las 2:00. Me siento jodido, muy jodido, pero como tengo empatía y soy un tipo altruista, en vez de preocuparme por mi situación me preocupo por la cantidad de nabos que estarán en ese momento reventando el menudo cuerpo de González Nieto en el Hotel Gayyer…

A solas con Miss Judy

Ales: Necesito un taxi. Oigo a una rubia platino con michelines por todos lados (era galesa) decir a su novio (galés también, y por lo tanto supongo que correría como tal, como un galés) que no habrá taxis hasta dentro de 45 minutos. Llamo a Miss Judy, Stuart, el gerente de la pensión gay, que muy amablemente se había ofrecido, por email, a ir a recogernos y le digo que, aunque lo había desechado en principio, sí que necesito su ‘servicio de taxi’. Me van a buscar él y Paul (su novio y también gerente del ‘Bed and Breakfast).

Después de esperar más de media hora y cuando ya había imaginado que todas las personas que pasaban en coche eran Miss Judy, aparece un tipo sonriente, calvo como Antonio Lobato, con una pluma reconocible a leguas y con unos rasgos faciales similares a un jugador de la selección irlandesa de cuyo nombre no me acuerdo. No me acuerdo si se presentó como Stuar o Miss Judy. Subimos al coche y ya noté que eran majísimos (el supuesto error de reservar una pensión gay resultó todo un acierto, porque nos trataron fenomenal y nos ayudaron un montón). Nos llevó 20 minutos llegar a la pensión y no paramos de hablar, de todo tipo de temas (por supuesto les conté lo duro que había sido mi día).

La casa era preciosa por fuera y la habitación lo era más todavía. Se notaba el toque ‘gayer’ en los cojines de pelo y la decoración en general, pero era una pasada. Pensando en qué coño iba a hacer al día siguiente sin haber contactado antes con el agente inmobiliario que nos iba a enseñar las casas de estudiantes, me tumbo en la cama (comodísima) y me duermo como un bebé.

Miedo y asco en El Prat

Luismi: El despertador suena a las 7:30 de la mañana y me pongo en pie. Me despido de Leti n’company tan amablemente como puedo y deseando que alguna vez pueda retornar tan gran favor. Salgo a la calle con la misma ropa que el día anterior dado que no tengo muda pensando en que quitarme los gayumbos cuando recupere mi maleta será una operación similar a la de quitarle el papel a las magdalenas. Pillo un taxi para llegar a Plaza Cataluña y de ahí, en bus, al aeropuerto. El olor a perrete chico y a cebolleta que despide mi cuerpo va en aumento. Tras un viaje de tres cuartos de hora llego de nuevo al aeropuerto.

Tengo unas 4 horas para conseguir un pasaporte y recuperar mis maletas antes de que salga mi vuelo a Bristol. Pero todas las esperanzas que me dio el maravilloso ‘Poppin’ Fresh’ la noche anterior parecen desvanecerse una vez llegado a la Comisaría, donde el Policía del turno de mañana me dice que NI DE COÑA me van a dar un pasaporte si no tengo otra identificación. Tras una pequeña comida de tarro y gracias a la operación de la primera funcionaria eficiente de la historia consigo un trato. Si consigo un resguardo de solicitud de DNI en otra comisaría del pueblo de El Prat, ellos me hacen un pasaporte en el acto.

El tiempo corre en mi contra y aún tengo que recuperar mi equipaje, así que cambio unas libras a euros de nuevo y pillo un taxi hacia El Prat. Me recorro el puto pueblo en busca de un fotomatón y voy a la Comisaría, adonde los polis del aeropuerto han llamado previamente para informar de mi caso y me tratan de putísima madre. Allí consigo el resguardo del DNI y un nuevo pasaporte tras una hora y media aproximadamente. Un ‘maderuni’ entrañable llama a un taxi para que venga a recogerme y volver al aeropuerto cuanto antes. Hace un calor que te torras y no paro de ir para acá y para allá, algo no muy bueno dado que llevo casi dos días sin ducharme ni cambiarme de ropa.

Son las 11:45 y al volver al aeropuerto, los lumbreras de Aena e Iberia me hacen recorrerme todos los putos mostradores habidos y por haber hasta que un tipo me dice que o pongo una reclamación para que me manden mis maletas a Cardiff o ni de coña consigo volar hoy. Para entonces ya son las 12:55 y me queda apenas media hora para empezar a embarcar. Qué remedio, me dicen que las maletas tardarán unos días en llegar y llamo a Ales para que me compre gayumbos, pantalones, camisetas y calcetines. Me doy asco a mi mismo. Con el pelo más graso que las ingles de Yeyo, unos pantalones llenos de lamparones de zumo de naranja y una sobaca mora de campeonato dejo una estela parecida a la del Cometa Halley. Por fin, embarco hacia Bristol y me apiado del matrimonio guiri que se sienta a mi lado. Pese a todo, son bastante simpáticos y hablamos animadamente durante las dos horas de vuelo.

Llego a Bristol, bajo del avión y me acojono durante 10 segundos pensando ¿ahora qué? Consigo enterarme de cómo llegar a la estación de trenes central y me pillo un bus. En el bus me encuentro con un Erasmus francés bastante majete que flipa con la historia. Llego a la estación, el tren para Cardiff sale en 4 minutos. Me doy prisa, saco al billete y consigo llegar a tiempo. Llamo a Ales para dar el parte del viaje. GALES, ALLÁ VOY…

Pero…, pe…, pero esto…, ¿pero esto es Cardiff?

Ales: Yo amanecí con el culo intacto. ¡Aleluya! Luismi me había cortado el sueño en repetidas ocasiones para contarme como iba su ‘Operación Llegar a Cardiff’. Me duché y bajé a desayunar. Acojonante el salón. Una pasada. Era pequeño, pero organizado como si fuera un comedor de un hotel y con una decoración exquisita. Me enamoró. Lo tenían montado perfectamente, con una carta de desayunos impresionante. Paul y Miss Judy, simpatiquísimos, me atendieron y me enseñaron cómo llegar a la ciudad.

En el autobus urbano no dan cambio. Si el billete vale una libra y tienes cinco, te jodes. O pagas cinco o te quedas en tierra. Sólo tenía billetes, así que me pegué una caminata, aunque me sorprendió comprobar que Cardiff no era tan grande como pensaba. Pronto giré una esquina y me quedé boquiabierto con la imagen del Millenium Stadium sobre el río. Pasé más tiempo con la boca abierta del que esparaba haber pasado en la pensión gay. Cada calle que cruzaba me maravillaba con un edificio, una iglesia, un castillo, un parque, uno de los 800.000 centros comerciales. Me pateé todo Cardiff (así acabé, con heridas en los pies). Le compré algo de ropa a Luismi, la más barata que encontré e incluso me dio tiempo a ir a la Universidad, la UWIC. Justo al llegar, Luismi me llamó para informarme que acababa de pisar suelo enemigo, la Gran Bretaña.

Viaje al paraíso en una boñiga

Luismi: El tren es lo más parecido al sistema de ferrocarriles de la India. El vagón va hasta el ojete y todo el mundo hablando a gritos. Yo, que me aburro y quiero seguir practicando mi inglés, saco mi pasaporte español para que quede visible a ver si alguien se acerca a decirme alguna gilipollez típica como ‘olé’, ‘tortilla’, ‘paella’ o ‘toros’ y así entablar una conversación. Así conozco a un tipo bastante simpático con la voz de Constantino Romero pero sin el glamour de su ‘moustache’ y va pasando el tiempo. Me meo vivo, mi vejiga está más cargada que la de Tycho Brae. Apesto. La peña me mira como si les fuese a pedir limosna o me fuese a inmolar en cualquier instante. Queda una parada para Cardiff. El final anda cerca…

Deporte, orgasmos y… reencuentro

Ales: La Universidad no aparentaba gran cosa en principio. Está rodeada por casitas en las que viven los estudiantes y no es mucho más grande que la nuestra. Eso en principio. Después, hay que ver la parte de atrás. Tras intentar ver a nuestro tutor e inscribirnos en el curso de entrenador de baloncesto, fui a dar una vuelta por el campus. Detrás de ese edificio nada ostentoso y tirando a cutre en el que se imparten las clases, se esconde la Universidad de mis sueños.

Empezamos por una Sports Cafetery, apartada de la cafetería normal y decorada con motivos deportivos. Al lado, piscinas cubiertas, canchas de tenis ‘a esgalla’, pistas de mini-fútbol, campo de fútbol once, el Centro Nacional de Deportes para Discapacitados y… un pabellón polideportivo extraordinario, totalmente nuevo, con un diseño espectacular y con la mejor pista de atletismo indoor que he visto nunca. Ahí íbamos a jugar a baloncesto. Estuve a punto de sacar un condón que llevaba en la cartera y entrar al baño a hacer una de las de Luismi. Aún quedaban más cosas: campo de rugby, pista de atletismo al aire libre y otros campos de deportes rarísimos (uno es el softbol y del otro no me acuerdo).

Babeando (y no por la asiática macizorra que estaba en la parada del bus), regresó al centro a recoger a Luismi. Me tiré un buen rato esperando. Con la fascinación de conocer la ciudad, se me había pasado la angustia de pensar qué pasaría con el chico delgadito, con el pelo como Krusty al que habían robado su documentación. Me volvieron los nervios sólo de pensar todo lo que le tenía que enseñar. Lo guapo que estaba Cardiff. Al rato apareció, con mi bombín en la cabeza, una especie de Tom Hanks en ‘Náufrago’, con la barba un poco más corta, similar olor y una cara de satisfacción propia del que pone fin a una década de aislamiento. Ya estábamos juntos y en Cardiff. Comenzaba nuestro año Erasmus.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Hasta pronto, chicos. ¡Farewell!

Comienzo a escribir estas líneas aproximadamente una hora después de que Luismi y Ales desaparezcan entre la multitud que se agrupaba en torno a los arcos magnéticos de la puerta de embarque, a eso de las 16:30, hora peninsular. Minutos después, los que allí nos presentamos para despedir a los “Erasmus boys” Tudelau, Ángel, Sara, Pris y Carmen, la madre de Luismi; y un servidor, claro.-

Su primera parada es Barcelona, que alcanzarán dentro de poco si no lo han hecho ya. Unas horas después llegarán a Cardiff. Eso ya, que os lo cuenten ellos, que creo que tendrán bastantes cosas que contar. En especial del alojamiento (jeje).


El señor Luis Miguel López disfrutando del sabor de un puro en Punta Cana


Ha sido emocionante. En fin...

Un saludo,

Carlos